Es imposible no observar la trayectoria de Fricción (1985-1989) como la historia de lo que pudo haber sido. En los orígenes del proyecto, Richard Coleman fundador, líder y uno de los guitarristas más singulares del rock argentino de cualquier época tuvo a Gustavo Cerati como socio creativo. Pero el grupo terminó demasiado pronto: apenas dos discos y un repertorio que pide a gritos ser revisado. Aunque sea parcialmente, este libro viene a saldar esa deuda. Las páginas de Arquitectura moderna persiguen la evolución de Coleman, desde el jazz rock de Golem (su grupo de la secundaria) hasta convertirse en el orgulloso catalizador de las influencias de Bowie, Ultravox, Roxy Music y XTC.
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