El escritor y chacarero Pedro Peretti propone en El campo de la dictadura una tesis inquietante: el latifundio y la violación de los derechos humanos se explican el uno al otro. No hay concentración de tierra sin violencia que la sostenga. Ni violencia sistemática que no tenga, en su origen, una disputa por ese bien finito que es la tierra. A cincuenta años del golpe cívico-militar más sangriento de nuestra historia, este texto propone una lectura necesaria: la de las patronales agrarias como una de las patas civiles más activas de la desestabilización del gobierno peronista votado popular y democráticamente en 1973, y del terrorismo de Estado que vino después. Peretti nos enseña que no todo el campo es igual.
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