Una tarde de lluvia, en casa de rana, suena un llamado a la puerta: «¡Toc, toc!». ¿Quién será? Es la zarigu?eya, que tiene frío y busca refugio. Así comienza una alegre cadena de visitas: uno a uno, el capibara, el búho, el conejo, el zorro y el oso hormiguero —todos amigos de rana— van llegando para cobijarse de la lluvia. Lo que empieza como un simple resguardo se transforma, con ingenio y compañía, en una fiesta de juegos e invenciones bajo techo.
CORREO ARGENTINO
DESCUENTO DEL 10% POR TRANSFERENCIA BANCARIA
Protegemos tus datos