En el otoño de 1978 Serge Losique, director del Conservatorio de Arte Cinematográfico de Montreal, que el año anterior había hospedado a Henri Langlois, me propuso proseguir el trabajo iniciado. En vez de dar cursos como se hace hoy en todas las universidades del mundo, le propuse a Losique tomar en consideración, como si se tratase de un negocio, la coproducción del guión de una eventual serie de films titulada Introducción a una verdadera historia del cine y de la televisión, verdadera porque estaría hecha de imágenes y sonidos y no de textos, aunque hubiese ilustraciones. Un proyecto del que ya habíamos hablado Langlois y yo.
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