Seamos indiscretos y contemos la historia de la gestación de La ceremonia del desdén: hace años D.T, editor de Mardulce, le envío un email a Luis Chitarroni, gran amigo, y, en vez de firmarlo con su nombre, puso “Señora Bibiloni de Bullrich”, ante lo que Chitarroni respondió que también era uno de sus personajes favoritos del diario de Bioy Casares sobre Borges. Inmediatamente continuó un intercambio sobre la centralidad y lo extraordinario del Borges de Bioy, sin dudas unos de los textos mayores en la historia literaria argentina. Luego los mensajes continuaron, hasta llegar a la friolera de 17 el mismo día, todos sobre distintos aspectos del Borges. Entonces el editor se puso serio y dijo:“Acá hay un libro”.
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