“De chica hubiera dado cualquier cosa por conocer a alguien sano que hubiera tenido lo mismo que yo. Fantaseaba con volver desde el futuro y decirme a mí misma quedate tranquila que todo va a estar bien. Me habían repetido esa frase hasta el hartazgo. Desde el día en que me operaron, hasta la última aplicación del tratamiento. Mamá, papá, incluso Juan la decía. El rezo que no teníamos, a lo mejor otra forma de fe.” ¿Qué colores muestra la familia cuando se apaga el brillo de la infancia? ¿Puede una hija distanciarse de los padres y al mismo tiempo anhelar su refugio? La historia de Los años que vive un gato se arma sobre el escenario contradictorio de los años 90: unas vacaciones en Disney, un viaje
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