La nómina de suicidas ejemplares incluye, en el campo de las letras, a una heteróclita colección de personajes. Solo en el siglo XX se inmolaron Virginia Woolf, Paul Celan, Cesare Pavese, Gabriel Ferrater, Henri Roorda y John Berryman, entre otros asimismo brillantes, deudores de un estilo inconfundible. Pierre Drieu la Rochelle descubrió desde muy temprano que el destino de su vida era el de darse la propia muerte. Este cultor de la apoptosis, suerte de gentleman cultivado, conquistador nato, colaboracionista y director de la NRF durante la ocupación, sagaz analista de las filosofías occidentales y orientales, establece en Relato secreto, y en los otros dos textos que le siguen, una vía para la insubordinación inédita en el campo de las le
CORREO ARGENTINO
DESCUENTO DEL 10% POR TRANSFERENCIA BANCARIA
Protegemos tus datos