Queda una poeta salvaje: Beatriz Vignoli. Puede escribir en la piedra o en la caja de un cartón de pizza, y sus palabras se graban en la mente con gran potencia los quedamos escuchando la música del latido, o el canto de un pájaro que no necesita traducción. Qué alegría. Cómo me despierta este llamado visceral en estos días fríos, crudos. Fabian Casas
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