Nosotros dos nos ponemos una atención. Ponemos las dos orejas. Una oreja cada uno. Y hasta hoy seguimos en este cultivo. Cuidar las palabras y cuidar el mensaje. Vamos traduciendo. Hemos sacado archivo por archivo natural, sin herramienta. Nuestros espejos se fueron captando. Se conectaron. Ahuyentaron los choques. El espejo tuyo iba captando por escrito lo que mi espejo iba cantando. Espejo libre de magnético, libre de repetición. Hasta que nos volvimos un solo espejo y el espejo mismo escribió lo que escuchamos en la oreja. El hongo se paró al lado nuestro y nos ayudó. ¿Viste cuando agarrás a un ser que te va a ayudar, que te va a dar un aliento y vos después podés transmitirlo? Nos enseñamos entre nosotros, nos alentamos entre nosotros.
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